“Ética” y nostalgia
Hace unos días estaba leyendo el periódico 20 minutos ,encontré una breve sección llamada “Estoy…” y en esta ocasión Alvaro Jaen, profesor de ética de un instituto de Madrid, contaba la experiencia que para él supone enseñar esta asignatura, hablaba de la importancia que puede tener en los chicos/as y de la relación que lleva con ellos
Leyendo sus palabras, no pude evitar sentir nostalgia recordando los buenos momentos que pasé cuando era una niña y la importancia que para mí tuvieron mis “profes de ética”
Por definición me considero una atea convencida, las culpables, las dos monjas que me dieron catequésis
Micabecita no podía concebir, por qué no debíamos mentir, si ellas lo hacían, ni por qué los que me decían que tenía que compartir con el prójimo, no le daban limosna al señor que se apostaba los domingos en la puerta de la iglesia
Estas cosas me llevaron a revelarme y negarme a comulgar, mi decisión casi causa un trauma a mi madre, pero considero que no era bueno obligarme a algo que no quería, me dió la oportunidad de retrasar mi primera comunión , a ver si con el tiempo decidía que estaba dispuesta ha recibir el cuerpo de cristo ( no fué así)
Tuvieron que cambiarme de colegio, tuve la suerte de que éste fuera público y no concertado, porque descubrí que la asignatura de religión no era única y exclusiva, había algo que llamaban ética y yo no sabia de que iba
Le pedí a mi madre que me inscribiera en las clases de ética y no en “reli” (sinceramente fué una de las mejores cosas que ha hecho por mí)recuerdo esas clases como si fuera ayer
Nuestra profesora se llamaba Emma y en sus clases, nos hablaba de respeto, tolerancia, nos leía textos de otras culturas y religiones y debatiamos sobre ello en clase, nos impartía educación vial, nos animaba ha escribir cuentos y un sin fin de actividades mas
Decidí estudiar FP y en esta ocasión sí sabía que era la “ética” y tenía muy clara la intención de seguir estudiándola
Mi nuevo profesor se llamaba Francisco, era un hombre austero en el vestir y aparentemente serio, aunque nada mas lejos de la realidad
Era un tipo singular, que se las ingeniaba para que le dieran permiso, a llevarnos a conocer lugares tan inusuales, como un refugio de animales, residencias de ancianos o una escuela para chicos/as con Síndrome de Down
Tal vez a muchos (a nosotros los primeros) les pareciera extraño este tipo de “excursiones”, pero Francisco sabía como explotarlas y sacaba material suficiente,como para tenernos entretenidos unos cuantos días dándole vueltas a la cabeza
De estas clases he aprendido valores tan importantes, como la diferencia entre personas, el respeto y la tolerancia hacia los demás
Desde aquí me gustaría dar las gracias a la “seño Emma”, a Francisco, Alvaro Jaen y a todos los que como ellos, dedican su tiempo y esfuerzo en que los chicos/as sean mejores personas y crezcan teniendo personalidad y criterio propios